Los efectos psicológicos del Covid-19 cuando vives fuera de tu país

Estábamos acostumbrados a tenerlo todo bajo control. Teníamos un trabajo estable, hacíamos algún viaje que otro a algún lugar del mundo. Las escuelas estaban abiertas, estábamos cerca de nuestros amigos y familiares y no parábamos de hacer planes. Siempre de un lado para otro… hasta que llegó el coronavirus. Y ello provocó unos efectos psicológicos en los que vivíamos fuera que nunca habíamos sentido.

¿Qué efectos psicológicos ha tenido la pandemia en aquellos españoles que viven en el extranjero? ¿Qué me ha hecho sentir que no tenía nada bajo control y que la incertidumbre planeaba sobre mi futuro? En términos generales, es recomendable acudir a terapia psicológica cuando los síntomas expuestos anteriormente se mantienen o agravan con el tiempo. Es como si el problema supera tus fuerzas en un momento determinado de tu vida y no consigues solucionarlo por ti mismo o con la ayuda de tus más allegados. Esta situación te impide hacer una vida normal y esto te provoca malestar y sufrimiento a largo plazo.

Las principales consecuencias de la pandemia a nivel psicológico han sido la ansiedad y el estrés. Luego le seguiría, con menor porcentaje, la tristeza. También la depresión o la ira. Estas anomalías se deben a los siguientes factores: 

  • Potencial miedo de perder el trabajo

  • Miedo a contraer el coronavirus

  • No poder visitar a tu familia y no poder viajar

  • Estar preocupado porque existe el peligro de que se contagien tus familiares

  • Miedo a lo desconocido y no saber que pasará 

  • El confinamiento

  • El distanciamiento social

  • El teletrabajo

  • Falta de contacto físico con los seres queridos 

  • La realidad de los españoles que estamos viviendo en el extranjero: nuestras familias están lejos y tenemos menos apoyo social y familiar


Hay que transmitir que sentir cierto grado de estrés psicológico, ansiedad y depresión es normal en esta época de incertidumbre. No hay que poner etiquetas ni patologizar. Tenemos que alejarnos del negativismo. Disponemos de muchas herramientas como seres sociales que somos para poder compartir esos sentimientos e inputs desagradables que estamos viviendo.



¿Cuándo se recomienda visitar a un profesional?

Pedir ayuda en un momento determinado de nuestra vida es sinónimo de valentía, no de debilidad.

Hay otros que han vivido la pandemia de manera diferente y han parado el piloto automático que llevaban puesto (hacer, hacer, hacer). Disfrutan de estar trabajando de manera mas relajada desde el hogar sin tener que usar el transporte público. Han tenido más tiempo y más calidad para estar con los suyos ya sea por videollamada o viviendo bajo el mismo techo; han leído libros que tenían pendientes y se han planteado preguntas existenciales como si realmente la vida que están llevando es la que desean o necesitan cambiar de rumbo.

Sientas como te sientas, siéntelo. Son emociones y tienen su función.

Recomendaciones para evitar sufrir en Londres los efectos psicológicos de la pandemia

  • Planifica el tiempo y sabe a quién contactar para obtener apoyo social. Esto va para los más introvertidos, aquellos que siempre esperan que lo llamen. Es hora de pasar a la acción y contactar con algún ser querido aunque te dé pereza.

  •  Aunque es importante obtener información respecto al virus, una exposición excesiva a la cobertura puede producir mayor miedo y ansiedad.

  • Duerme lo suficiente, comer bien y haz ejercicio.

  • No uses alcohol o drogas para lidiar con el estrés y el aislamiento social, solo es una tirita porque no quieres tocar el vacío que sientes adentro.

  • Acepta que las cosas que no se pueden cambiar. Aceptar no es sinónimo de resignación sino de responsabilizarte de la situación que te está tocando vivir y tener tolerancia a la frustración.

  • Siente tristeza y no evites la emoción y no la escondas. Siente la emoción, una cosa que puede irte bien es escribir en un diario cómo te sientes. Así plasmas todo lo que llevas dentro y ves con mas objetividad tus pensamientos.

Artículo original escrito por Olga Gallardo

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